martes, 25 de junio de 2013

LA LUCHA POR LA SOBERANÍA CONTINÚA

Primera invasión inglesa al Río de la Plata

El Área Histórica del Museo del Hombre Chaqueño “Profesor Ertivio Acosta” recuerda la defensa de nuestra soberanía con la Primera invasión inglesa al Río de la Plata, que tuvo lugar del 25 al 27 de junio de 1806. Durante esos tres días, unos 300 hombres bien armados y una muy buena preparación militar, desembarcaron en las Barrancas de Quilmes, en la entonces Capital del Virreinato del Río de la Plata.

Pertenecían a la flota de  la Corona Británica, y su propósito era apoderarse  de Buenos Aires, como base de expansión hacia el resto de América del Sur, para instalar varias colonias, que posibiliten el crecimiento de su política mercantilista.
El Virrey Sobremonte, que sólo sabía obedecer, no supo cómo defender la ciudad, no quizo entregar armas a los milicianos, y no pudo resistir a la invasión colonialista.
Inglaterra había perdido las Colonias en Estados Unidos, el comercio negrero por ellos practicados, estaba en crisis, y en consecuencia era necesario apoderarse de otros territorios para establecer en ellos el libre comercio. Por eso que vieron con simpatía a la Revolución de Mayo de 1810.
Gran Bretaña mostraba en esta primera invasión, las garras de su imperialismo, contando con la complicidad de agentes externos e internos.
La sangre derramada en aquella frustrada resistencia fue redimida en históricas jornadas de reconquista.
Hoy las Islas Malvinas continúan en manos del colonialismo inglés por ese avasallamiento de nuestra soberanía, a pesar de la condena mundial y de la solidaridad hacia el pueblo argentino.
La batalla contra el colonialismo extranjero y sus socios nacionales continúa. El gobierno nacional y nuestra cancillería, han afirmado rotundamente a los pueblos del mundo que habrá de continuar, por medios diplomáticos, con el ejemplo de quienes dieron su vida en las Invasiones de 1806 y 1807, hasta la recuperación definitiva de nuestra soberanía sobre el archipiélago.

domingo, 23 de junio de 2013

CUANDO ARDE SAN JUAN

A medianoche del 23 de junio, un gran conocedor de nuestras costumbres y cultura regional, Ertivio Acosta, realizaba los encuentros para el cruce de brasas y quema de muñecos en cercanías de su casa, por la Noche de San Juan. Era además de un rito, un punto de reunión de la comunidad y con las tradiciones.
En ese contexto, la biblioteca Miranda Borelli del Museo del Hombre Chaqueño “Profesor Ertivio Acosta” acerca este texto de aquel historiador popular que recopiló un sinnúmero de hechos que tienen que ver con nuestra identidad y cultura.

San Juan según Ertivio Acosta
La investigación que Ertivio Acosta realizó acota que “la milagrosa noche de San Juan, como tradición cristiana en nuestra área de cultura guaranítica toma distintos matices. Algunas de las costumbres fueron creadas por nuestro pueblo, ya que la cultura sociológicamente entendida es la respuesta que cada comunidad da a sus necesidades. Pero al mayoría de las prácticas establecidas por la cultura popular del nordeste argentino son de raíz europea, vía España desde el siglo XV, en que se funda la ciudad de Asunción, y a partir de 1588 en que mestizos y españoles fundan la ciudad de Corrientes.
Quizás lo que mas llame la atención y la mayor demostración de fe hacia el Santo del Panteón Cristiano sea el paso sobre las brasas con los pies descalzos, que en nuestra región es conocido como el Tatá Yejhasá pronunciación actual de la construcción guaraní arcaica tatapiará yejhasá (corazón del fuego por donde se pasa).
Este rito popular, según los creyentes de profeta cristiano, debe realizarse poco antes de la medianoche entre el 23 y 24 de junio, para ser protegidos y purificados por el Bautista. Sin embargo, la tradición nos recuerda que hasta la década del ‘20, eran tres días seguidos el paso sobre las brasas, también llamado “cruce del fuego o marcha sobre el fuego”. Actualmente en la provincia de Corrientes y en Formosa se realizan las noches del 23 y del 24.
Generalmente este rito lo practican en capillas que llevan el nombre de San Juan: en Corrientes, en la capilla de Punta Aldana; en Resistencia en la capilla ubicada en avenida Sarmiento al 1050. También fueron atractivos los “tata yejhasá” del Club Guaraní, los de la Peña Nativa “Martín Fierro” y los del Club Chaco For Ever en Resistencia. El mas famoso “pasador” fue el desaparecido folklorista chaqueño don Benigno Corbalán, que en una sola noche pasaba repetidas veces el colchón de brasas animando a la concurrencia a demostrar su fe hacia San Juan.
Una somera descripción del rito sería: cerca de medianoche ya está preparada la gran fogata hecha con leña campana a cargo de una persona “entendida”. Cuando el fuego esta a punto, se extienden las brasas formando un “colchón” de 4 a 5 metros de largo, un metro de ancho y unos 10 centímetros de espesor. Sobre ellas pasan personas solas, acompañadas, algunos cargando en sus brazos criaturas, recuperados físicos y jóvenes parejas de novios. Se descalzan, se secan las plantas de los pies sobre el polvo del suelo, se santiguan y entran a caminar sobre las brasas, con una marcha ni apresurada ni lenta. Los que cruzan, casi en su totalidad, salen del fuego indemnes. Son numerosas las creencias sobre el porque algunos se queman y otros no. Incluso existen en nuestro país y en Brasil, varios trabajos científicos que tratan de explicar el popular milagro. Sin embargo, la realidad y situaciones contradictorias e imprevistas, ponen en duda las afirmaciones científicas en muchos de los casos, por lo que el pueblo sigue firme en eso de que la fe todo lo puede”.
Finalmente, Acosta señala que “las fogatas de San Juan suelen estar acompañados con la tradicional quema de muñecos, algunos hasta de tres metros de alto, otros con aspecto de enanos sombrerudos. También se queman representaciones de toro candil y burritos. Esta especie de purificación social se da en la interpretación de que se quema en realidad al diablo o para que no lleguen los duendes a molestar a la comunidad. Es tradición también que en el momento de la quema se realicen rondas alrededor del diablo y que la danza de polcas y chamamés con largos zapateos, den junto a las luminosas llamas, la nota de color regional”.

lunes, 10 de junio de 2013

LOS HECHOS DE JUNIO DE NUESTRA HISTORIA

Esta semana el Área de Investigaciones Históricas del Museo del Hombre Chaqueño, recuerda cuatro hechos que tiene que ver con el proceso de emancipación nacional y la lucha por un país con justicia social, en el marco de la patria grande latinoamericana.
Dos de los tiene que ver con la luz, la vida, el despertar hacia el mundo de la libertad, una utopía que despertaba sueños e ideales de una américa solidaria y unida en la lucha contra el imperialismo.
El 11 de junio de 1900, nacía Leopoldo Marechal. Escritor de origen socialista, adhirió a la Revolución Cubana a fines de la década del cincuenta. En esos años, escribió su obra más importante Adán Buenos Aires, donde describe la hipocresía, la hipocresía y el snobismo de buena parte de sus compatriotas. Esto le valió el vacío del mundo cultural oligárquico hasta 1965. A partir de 1955 fue marginado, a partir de la persecución de parte de la dictadura de Aramburu y Rojas.
El 14 de junio de 1928 nacía Ernesto “Che” Guevara. Médico, político y guerrillero argentino-cubano, cuya figura se transformara en un emblema en la lucha contra el imperialismo. Luego morir fusilado en octubre de 1967 en La Higuera (Bolivia), nace el mito del revolucionario que simboliza lucha de las jóvenes generaciones por un mundo con justicia social, con sujetos históricos que construyan el hombre nuevo, la mayor de sus utopías.
Por otro lado, apelamos esta semana a la memoria colectiva, para evocar dos hechos que se inscriben en las páginas negras de nuestra historia. El primero de ellos ocurrido el 10 de junio de 1956, en José León Suarez, provincia de Buenos Aires. Allí fueron fusilados 31 militantes que habían abrazado la causa peronista y ofrecían un proceso de resistencia a la dictadura cívico-militar, instalada en el poder desde 1955. Los responsables de esas ejecuciones nunca fueron juzgados.
Por ultimo evocamos y repudiamos el lamentable hecho ocurrido el 16 de junio de 1955, cuando una escuadrilla de aviones de la Fuerza Aérea Argentina, que conspiraba contra el gobierno del General Perón, bombardeó la Plaza de Mayo en Buenos Aires matando a centenares de civiles desarmados. El objetivo era el asesinato del presidente y su derrocamiento, hecho éste último que consiguieron dos meses después.